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Fuerza Bruta

FuerzaBruta se aleja de los límites de la lengua hablada y la convención teatral para crear un espectáculo en el que todo puede pasar. Cuando el show comienza, el público queda envuelto por un espectáculo de 360 grados que incluye efectos especiales nunca vistos tan solo unos centímetros por encima de los espectadores. La Casilla de Bilbao se convertirá en un universo alternativo, repleto de bailarines voladores, secuencias de ensueño y una gran piscina de agua sobre las cabezas de un público que se encuentra en medio del escenario y en el centro de la acción.

Mira arriba, mira alrededor, la acción te rodea, la música te envuelve... FuerzaBruta es un desafío para tu mente, una fiesta para tus sentidos.

FuerzaBruta se estrenó en 2005 en Buenos Aires y desde entonces ha recorrido los mejores escenarios del mundo. Nueva York, Londres, Lisboa, Bogotá, Miami y el prestigioso Festival Fringe de Edimburgo, donde consiguió un gran éxito de crítica y público, son algunos de ellos.

Señoras y Señores, todo lo que sucede aquí es real.

Tan real como su perro. No hay decorados. No hay convenciones teatrales.

Todo tiene un rol en la acción. Y usted también. Prepárese.
No existe en la obra el concepto de significado o representación.
Una puerta es una puerta. No significa ni más ni menos que eso. Tampoco el vestuario, las luces, la música ni los gestos.
La luz roja es una luz roja o lo que usted quiera. El lenguaje es abstracto, sí, cada uno piensa lo que quiere. Absolutamente abstracto. Desde la creación.
Nadie sabe el significado de la obra, porque no lo tiene.
El espacio se modifica durante toda la obra. Acompañe.
Es fundamental que nada sea previsible. No le vamos a avisar. La sorpresa no es un efecto, es un estado constante y necesario para la efectividad de la obra. Para modificar profundamente la realidad del espectador. Su realidad.
El espectador está dentro de una realidad extraordinaria. No está emocionalmente a salvo en ningún momento de la obra

El Público

El público no participa, forma parte del espectáculo

El conjunto de actores, escenografía y público es lo que genera la acción teatral. Cada uno tiene su rol. Junto con la música y los efectos.
Que el público forme parte de la acción hace que su comportamiento modifique la obra. También hace que la obra sea más verdadera, que se note más cuando hay mentira. Que la obra tenga menos desgaste con la repetición, ya que el público se renueva.
La reacción espontánea del público condiciona a los demás elementos a ser más contundentes. A ser reales. Podemos elegir cómo los actores responden a los estímulos, pero no podemos hacer lo mismo con el público, que siempre responderá de manera verdadera, no planificada.
Si lo que hacemos no los conmueve, la obra naufraga durante la función.

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